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¿Qué visitar?

DSCN0192El viajero cree que Alcorisa es una gran calle, dictada por la carretera. Pero no es así. Una subida a la Peña de San Juan, donde los alcorisanos ubican un desaparecido castillo, les sacará de dudas. Desde allí se contempla un casco histórico ovalado, concentrado, que delimita perfectamente las calles donde discurría la desaparecida muralla -calle el Portillo, es el testimonio que nos queda y las ampliaciones posteriores.
La iglesia parroquial y la de San Sebastián, junto con la desaparecida iglesia de la Magdalena, acatan su perímetro. Y al Oeste, el río. Antes, Alcorisa vivía de espaldas a su pequeño río. Solamente el Barrio de San Pascual y el Seminario se situaban entre las respetadas huertas. Actualmente, el otro lado del río es la zona más importante de expansión de toda la Villa, con modernas viviendas y unos proyectos de urbanización que convertirán al Guadalopillo en una línea vertebradora de la población.
Las calles de Alcorisa son estrechas y frescas, de casas con una fuerte impronta mudéjar, donde se mezcla el tapial y adobe camuflado, con los arcos de piedra de las puertas. Tejados apiñados, solanares altos, yeso y cal. En su interior, bodegas frescas, cuadras reconvertidas y el confort aposentado. En cada calle, viejas hornacinas o capillas, con la advocación de la calle -La Virgen, San Valero, San Ramón- y varias ermitas urbanas, techadas en el siglo XVIII -Santa Lucía y San Roque, este último sobre un típico pasadizo-. Como edificios significativos, sin contar con las pequeñas y pintorescos rincones, fruto de su arquitectura popular, tenemos las iglesias, la plaza del Ayuntamiento y la casa palacio del Barón de la Linde. Iglesia Seminario de Alcorisa
Ya no existe la iglesia de la Magdalena, de la que se poseen datos desde el año 1339. La iglesia parroquial, dedicada a la Virgen de la Asunción, fue construida en varias fases, iniciándose en el siglo XV. Su actual fábrica es obra, fundamentalmente, de la ampliación que se inició el año1688. La portada barroca fue levantada con la piedra obtenida en el derribo de uno de los cantales, conglomerados, que amenazaba caer sobre la población. La iglesia de San Sebastián, advocación patrona de la Villa, es una construcción del siglo XVIII, con una limpia y austera fachada. Frente a la airosa torre mudéjar de la parroquia, ésta solamente posee una pequeña torre en uno de los extremo de la fachada.
La iglesia de San Pascual, perteneciente al antiguo convento de alcantarinos y posterior seminario, se construyó en el siglo XVIII, inspirada en la iglesia del santo de Villareal (Castellón).
Alcorisa posee, asimismo, numerosas ermitas. Además de las urbanas ya citadas, cabe señalar la de San Juan y San Bernabé. De la ermita del Calvario nos ocupamos en la sección dedicada a la Semana Santa Alcorisana. Arcos de la Plaza de Alcorisa
El visitante que se adentre en el casco histórico, encontrará una pequeña plaza porticada, dominada por el edificio del Ayuntamiento. De éste, solamente se conserva la portada. La fachada desaparecida respondía a una casona de estilo aragonés, con arquería ciega en la parte superior y pequeña torre central, donde se situaba el escudo de la Villa y un pequeño campanario. A la izquierda de la Casa Consistorial se encuentra la casa de los Daudén, con el escudo más antiguo de la población.
La calle Mayor cruza parte del casco antiguo y en ella se sitúa la casa-palacio del Barón de la Linde. Se trata de un edificio de estilo popular aragonés, con arquerías en la parte superior y fábrica de mampostería y ladrillo. Sobre la fachada principal luce el escudo nobiliario de la familia.
Pero el visitante, para conocer mejor la Villa, debe internarse, en amigable tertulia o en callado deambular, por los pequeños callejones. Sus balcones llenos de plantas, el nombre evocador de sus calles - Cerdeña, Figueral, las Arribas, etc.-, el "frescor" que sale de los patios abiertos, y la coloquial y cercana charla de sus vecinos, contrasta con los signos de modernidad, de amplitud y de nuevas construcciones de las áreas de expansión.